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GARAL-CUBA

Churchill vaticinó fracaso de España por dominar a Cuba

Churchill vaticinó fracaso de España por dominar a Cuba

Por Raúl I. García Álvarez

Sancti Spíritus, Cuba. Winston Leonard Spencer Churchill (1874-1965) durante su permanencia en Cuba como oficial del IV Regimiento de Húsares del Ejército de su majestad británica vaticinó que la guerra emprendida por España contra los mambises cubanos no iba ser fácil ni a corto plazo. Esa es una de las revelaciones que dejó la conferencia impartida por la licenciada en Relaciones Internacionales Lourdes María Méndez Vargas en la Sociedad Cultural José Martí de la villa de Sancti Spiritus, Monumento Nacional, al centro de la Isla. Expuso la espirituana residente en La Habana que Churchill con apenas 21 años inició esta aventura por voluntad propia en 1895 junto a Reginald Barnes, asignados por el Capitán General de España en Cuba, Arsenio Martínez Campos, a la columna reforzada del coronel Suárez Valdés, que marchaba en dirección a Sancti Spíritus. Méndez Vargas analizó que el fresco gendarme reseñó: No creíamos que los españoles llevasen su guerra en Cuba a un rápido final, al valorar lo que acontecía en la iniciada Guerra de Independencia que llevó a la manigua a blancos, negros y mestizos. Resaltó otros hechos poco conocidos de la estancia de Churchill en Sancti Spíritus y en la zona de Arroyo Blanco, próximo a Jatibonico, en los días cruciales de la invasión del Ejército Libertador cubano al Occidente de la isla. Desde el 30 noviembre de 1895, día en que Churchill cumplía 21 años y hasta el 2 de diciembre, las huestes españolas estuvieron al alcance de los fusiles de cerca de cuatro mil 500 mambises al mando de los generales Máximo Gómez, Antonio Maceo y Serafín Sánchez Valdivia. En esos momentos en La Reforma se ultimaban precisiones para emprender la Invasión a Occidente. En este escenario, Churchill recibe el bautismo de fuego. Para la investigadora, si el general español Valdés no hubiera pecado de precavido cuando tuvo a los cubanos a tiro de fusil y si el propósito de los insurrectos hubiera sido enfrentar a las tropas colonialistas, Churchill muy probablemente hubiera muerto allí y la historia de Inglaterra y de Europa hubiera sido otra. Entre las motivaciones de Méndez Vargas para esta investigación figuró el haber encontrado en la Enciclopedia Colaborativa Cubana (ECURED) un texto según el cual Churchill afirmaba haber almorzó con el General en jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez, en la casa comunal de Arroyo Blanco. Si eso hubiera sido así, ese mismo día se hubiese acabado la guerra, pues aquella era una aldea fortificada española, como escribió el propio joven ingles, afirma la estudiosa. En noviembre llegan Churchill y Barnes vía marítima de España a La Habana y continúan en tren hasta Santa Clara. Aquí Martínez Campos los remite al Estado Mayor de la columna del general Suárez Valdés. El periódico The Daily Graphic financió su viaje a cambio de que escribiera artículos sobre lo que viera. Los dos noveles militares británicos viajan en tren hasta Cienfuegos y por mar hasta Tunas de Zaza, para dirigirse por ferrocarril a Sancti Spíritus, donde pudieron permanecer un día -el 24 ó 25 de noviembre del 1895- para partir luego al encuentro con el general español en Arroyo Blanco. Algunos historiadores reseñan que fue el día de su cumpleaños cuando la pólvora mambisa castigó a la tropa española. Se dice que una bala falló, al pasar a sólo un pie de su cabeza y matar al caballo que seguía al suyo. Acerca de esto subrayó Churchill: Comencé a adoptar una posición más analítica de nuestra empresa que la que había tenido hasta el momento. Lo que se necesitaba, escribió, era una Cuba libre y próspera bajo una administración patriótica que abriera sus puertas al comercio con el mundo, que cambiara los habanos por el algodón de Lancashire y el azúcar de Matanzas por los aceros de Sheffield. Aquí, casi a la partida para Estados Unidos, el futuro Primer Lord del Almirantazgo y Primer Ministro del Imperio Británico ratifica que España ha perdido su partida con los cubanos levantados en arma. Tardaría más de medio siglo en regresar a Cuba, el primero de febrero de 1946. En compañía de Lady Churchill y su hija Sarah, disfrutó una semana de paseo, natación y pintura, entonces con su seudónimo artístico: Charles Morin.

Avatares Entre Esclavistas, Sometidos Y Colonos En Cuba

Autor Raúl I. García Alvarez, historiador y periodista cubano.

  La iniciativa de los ingleses en 1807 de declarar ilegal el comercio de negros esclavos tomó por sorpresa a los negreros españoles y criollos que tratan de persuadir a la corona: “sin esclavos las riquezas de Cuba se perderían”.

   Con este razonamiento el historiador de la villa de Trinidad, al centro-sur de la Isla, Carlos Joaquín Zerquera y Fernández de Lara, sitúa un punto en el tiempo donde el rapto y la importación de mano de obra africana van a tener un “alto simulado, apañado por los grandes intereses económicos de la época”.  

   La plutocracia hispano-cubana, comenta el investigador a Prensa Latina, veía en esa medida un golpe a su afán enriquecedor, de multiplicación de bienes y “prestigio” ante el poder ibérico que se afianzaba con la ampliación de las plantaciones cañeras y su industria.

   En el último tercio del XVIII la Isla se transforma en la mayor productora de azúcar del mundo, dando origen a un proceso socio-cultural marcado por la conversión de la aristocracia criolla en hacendada o aspirantes a blasones de sangre.

   El auge económico se contrapone con la falta de brazos, de ahí la necesidad de esclavos, los que adquieren de cualquier postor y a cualquier precio.

   Esta nobleza se niega a participar en el tráfico pero sí pone su capital para contratar a los “cazadores”, fletar los buques y pagar soborno a autoridades portuarias o en los lugares de depósito de la “carga humana”.

   Así el comercio legalizado franquea a la piratería a fines del XVIII y a principios del XIX. Según datos históricos, en 1765 la corona española concedió el último asiento de negros a los comerciantes vascos Arístigui, Aguirre y compañía.

   Ricos comerciantes de Trinidad, Santiago de Cuba y La Habana llegaron a poseer el monopolio de la trata negrera, amparados en un autorizo de 1780 para entrar esclavos de las colonias francesas, así introducían las expediciones del continente negro.

   De acuerdo con la obra El Ingenio del historiador Manuel Moreno Fraginal para 1810 había en la Isla más de 150 mil negros esclavos, que eran prácticamente el 50 por ciento de la población.

   El promedio de africanos que entraba era entre cinco y ocho mil por año; entre 1802 y 1814 lo hicieron unos 75 mil.

   El primer golpe a los esclavistas lo dio el Congreso de Viena al declarar “incompatible con los principios humanitarios y morales universales” esa actividad, aunque el poder español protestó, años después da sus primeros pasos y en 1821 suspende la trata.

   En ese período se estiman fueron introducidos en La Habana más de 220 mil negros, mientras desde 1821 al 1835 más de 300 mil.

   En 10 años, a partir de 1836, unos 70 mil esclavos fueron traídos de forma ilegal en Cuba. La última de esas expediciones, que se tengan noticias, entró por el litoral norte de Pinar del Río en 1873.

   A partir de entonces, puntualiza Zerquera y Fernández de Lara, se pasó a los contrabandos de chinos. 

   Los grandes sobornos estaban a la orden del día, se dice que Miguel Tacón, teniente general y gobernador de Cuba (1834-1838), cobraba una onza de oro por cada negro introducido.

 

                      LOS QUE NUNCA LLEGARON

 

   Como hablar de la trata era un “tabú a voces” se carece de un registro de cuántas naves llegaron y el número exacto de los traídos, pero si existen datos de los que “no llegaron”, afirma el historiador de la villa declarada en 1988 Patrimonio Cultural de la Humanidad.

   Una de las principales causas de los naufragios eran los infortunios marinos, las sorpresas del tiempo o por tratar de escapar de la persecución, indica.

   Muy cerca de las costas cubanas naufragaron varios barcos negreros, entre ellos el Mágico, con 200 esclavos en sus bodegas y unos 30 tripulantes (1826).

   Suerte parecida corrieron más de 380 africanos que transportaba el navío Yeaman, prácticamente frente al litoral habanero (1825).

   La goleta Teresa desapareció con sus 186 negros encadenados, así como un centenar que traía El Invencible con destino a Matanzas (1837).

   Otros capitanes de barcos, al sentirse descubiertos y por eludir el castigo, llegaron al extremo de las atrocidades: lanzar al mar su carga humana, sin quitarle las cadenas para que no salieran a flote.

   También fueron capaces de hacer explotar sus bodegas o santabárbara con la carga color azabache. Ejemplos que se tienen de los casos de la goleta española La Vicuña y el navío Carlos.

   Como un hecho trascendental los cronistas dan cuenta que la única mujer negrera, de origen portugués, María Cruz Gómez, hundió frente a Matanzas su goleta María Pequeña cargada de africanos.

   Para Zerquera y Fernández de Lara los avatares mencionados, entre esclavistas, sometidos y colonos, fue un mal social que permitió el cruce de las razas y devino en un importante aporte para la nacionalidad cubana, su desarrollo y prosperidad.

El Parto De La Conquista: Trinidad Y Sancti Spíritus

El Parto De La Conquista: Trinidad Y Sancti Spíritus

Por Raúl I. García Alvarez, periodista y escritor cubano.

La central provincia de Sancti Spíritus ostenta el privilegio de ser la única del archipiélago cubano sobre cuyo territorio se asientan dos de las primeras siete villas fundadas a comienzos del siglo XVI por el Adelantado español Diego Velázquez: la del Espíritu Santo y la de la Santísima Trinidad.

Ambas nacier
on en 1514 y de la primera de éstas adoptó su nombre una de las 14 provincias en que se divide política y administrativamente la República de Cuba. Se trata de una región de terreno arcilloso y fértil; cubierta en un 15% por uno de los sistemas montañosos más importantes del país, la Sierra del Escambray, y que entre otros atributos cuenta con apacibles playas caribeñas bordeando la Península de Ancón.


Asentada invariablemente en las márgenes de una arteria fluvial, la ciudad capital, Sancti Spíritus, preserva en su centro histórico edificaciones que denotan la 

diversidad de estilos que durante tres siglos enriquecieron notablemente su enrevesado entramado urbano y entre las cuales destacan la Iglesia Parroquial Mayor, el Teatro Principal y el propio puente sobre el río Yayabo. 

Sin embargo, es Trinidad –con toda justeza considerada una ciudad-museo– la que posee uno de los conjuntos arquitectónicos coloniales más completos y mejor conservados del continente americano, un hecho reconocido por la UNESCO en diciembre de 1988, cuando la declaró Patrimonio de la Humanidad.

Una cruz a la sombra de un jigüe recuerda el sitio donde se presume que Fray Juan de Tesin oficiara la primera misa de la futura villa, en la Navidad de 1513. Muy cerca de allí se levantarían posteriormente la Plaza Mayor y la Iglesia Mayor de la Santísima Trinidad, que atesora entre sus piezas más valiosas el famoso Cristo de la Vera Cruz y un altar de mármol dedicado al culto de la Virgen de la Misericordia, único de su

 género en la Isla.

Esta es una ciudad que invita a recorrer sus calles empedradas y tranquilas y sus numerosas plazas; descubrir a cada paso historias conservadas con celo en media docena de museos, o en amplias y frescas mansiones de los siglos XVIII y XIX –en las cuales predominan las balaustradas, las barandas y rejas admirablemente trabajadas en metal y los techos de tejas criollas– , y donde se respira la misma atrayente atmósfera que siglos atrás llevó hasta allí a viajeros eminentes como el sabio alemán Alejandro de Humboldt.

Del esplendor que el auge de la industria azucarera propició a esta villa en las postrimerías del siglo XVII habla el cercano y extenso Valle de San Luis, también llamado de los Ingenios, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y que constituye una importante reserva arqueológica. 

Se afirma que en su momento de mayor esplendor, la zona llegó a ser la principal productora de caña de azúcar del país al moler allí decenas de fábricas que podían divisarse desde lo alto de la Torre de Manaca-Iznaga, de 45 metros de altura y cuyos campanazos marcaban el inicio y el fin de las labores en las plantaciones de esta dulce gramínea. Hoy se conservan 75 ruinas correspondientes a ingenios, casas de verano, barracones y otras instalaciones relacionadas con la fabricación del demandado producto.

Apenas una docena de kilómetros separan al centro histórico de Trinidad de las playas de la Península de Ancón, bañadas por las aguas del Mar Caribe y consideradas entre las mejores de la costa sur de la Isla. Sus fondos marinos, de escarpado relieve y notables concentraciones de coral negro, pueden explorarse en más de una veintena de puntos de inmersión, algunos de éstos cercanos a Cayo Blanco, un islote al cual se accede después de aproximadamente 45 minutos de navegación desde el puerto de Casilda.

Muy cerca también de esta ciudad colonial el macizo montañoso del Escambray invita a los más intrépidos a vivir jornadas de intensa actividad en el Parq


ue Nacional Topes de Collantes, localizado a 800 metros de altura sobre el nivel del mar y donde el Salto del Caburní (Monumento Natural) destaca entre sus numerosos atractivos. Aunque ofrece asimismo la posibilidad de mejorar la calidad de vida en el ambiente ideal que brinda un centro de descanso y salud conocido como Kurhotel.

En la parte central de la provincia, mientras tanto, se encuentra el mayor lago artificial del país, la presa Zaza, con una capacidad de embalse superior a los mil millones de metros cúbicos del preciado líquido y que constituye un sitio muy apropiado para la pesca deportiva, especialmente de la trucha, que llega a alcanzar tamaños que la señalan entre las mejores de su especie a nivel internacional. 

Al norte, el Parque Nacional Caguanes, recientemente declarado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, posee un importante sistema cavernario en el cual abundan los sitios de interés arqueológico y las cuevas inundadas, y constituye el habitat natural de una variedad de esponja de agua dulce que únicamente puede encontrarse allí

Sancti Spiritus, Doncella Que Espera Su Quinto Siglo

Sancti Spiritus, Doncella Que Espera Su Quinto Siglo

 Por Mayra Pardillo Gómez, periodista y narradora cubana.

El majestuoso Puente sobre el río Yayabo, con sus cinco arcos distintivos, cuya fortaleza según la tradición oral se debe al uso de leche de burra o vaca en la mezcla, y la Iglesia Parroquial Mayor, considerada la construcción más antigua, son dos símbolos de la villa del Espíritu Santo, hoy Sancti Spiritus, al centro de Cuba.. Pero la Villa próxima a cumplir cinco siglos de fundada, a unos 350 kilómetros al este de La Habana, tiene más que develar al visitante e incluso a quienes transitan a diario por sus estrechas calles sin detenerse a observar los ventanales con sus verjas o ver desde algún punto de referencia los techos de tejas rojas, los cuales aún perduran. Algunas casas conservan muebles de antiguos períodos como los balancines llamados comadritas, espejos enmarcados donde se colgaban los bastones y sombreros e incluso lavabos y otras piezas sanitarias de antaño, al hacer todavía un uso cotidiano de ellos. Otras viviendas destacan por el empleo de madera preciosa en la carpintería de los techos y de la pintura mural, sus amplios patios centrales para el esparcimiento, así como por los espacios abiertos, sobre todo en la cocina. Llaman la atención los vitrales, en especial cuando los rayos del sol atraviesan ese conjunto de vidrios de distintos colores. Varios museos tiene esta ciudad, fundada el 4 de junio de 1514 por el Adelantado Diego Velázquez, pero quien traspase los umbrales del destinado al Arte Colonial, conocido como la Casa de las Cien Puertas o el Palacio de Valle – por el apellido de sus antiguos y acaudalados dueños – quedará prendado de ese lugar. La fuente en el patio de este museo es mudo testigo de diferentes manifestaciones artísticas. Con diversas influencias de estilo en la construcción del Centro Histórico urbano, aunque con predominio del período colonial, esta villa se asemeja a otras de su época y a la vez luce sus ya próximos 495 años como si aún fuera una doncella. Aquí también se fundieron en una mezcla las costumbres de aquellos esclavos traídos de África para que terratenientes espirituanos obtuvieran la opulencia con el sudor de hombres, mujeres y niños de piel color de ébano, con las tradiciones de quienes arribaron de la legendaria China o de España. De este último país, específicamente de Andalucía, provenían los maestros de obra Domingo Valverde y Blas Cabrera, quienes dirigieron la construcción del Puente sobre el río Yayabo, en el siglo XIX. Para María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de la ciudad, esta construcción civil resulta la única que se conserva en la isla con esas características y antigüedad, mientras la Iglesia Parroquial Mayor o Templo del Espíritu Santo "es la construcción más antigua que se ha fechado en la ciudad de Sancti Spíritus". Cuando la cuarta de las siete primeras villas fundadas en la Isla por los conquistadores españoles logra un crecimiento económico, fundamentalmente en la producción azucarera, esto le permite el nacimiento del ferrocarril. En la construcción de la estación terminal sobresalió otro maestro de obras andaluz: Diego Dorado, quien luego luchó contra el gobierno español y murió en acción, en 1871, con el grado de Coronel. El 23 de abril de 1864 fue inaugurada la línea de Tunas de Zaza hasta Sancti Spíritus. Dicen que el mar es inspiración de poetas, pintores, músicos y escritores, sin embargo Sancti Spíritus está bastante lejos de él y hay quien lo añora muy a menudo, intentando conformarse con las a veces escasas aguas que corren por debajo del puente Yayabo. Sin embargo, la ciudad tiene otros encantos para aquellos grandes exponentes de las mejores tradiciones artísticas y ha sido cuna de reconocidos poetas, pintores y escritores, algunos de los cuales jamás salieron de su pueblo natal y por algo debe haber sido. Su Centro Histórico Urbano fue declarado Monumento Nacional el 10 de octubre de 1978. Fue asaltada por piratas y corsarios durante los siglos XVI y XVII, al igual que Trinidad (Patrimonio Cultural de la Humanidad) y la tercera villa fundada también en 1514 por Diego Velázquez. Por si fuera poco contó con ilustres hijos, patriotas insignes, entre los que descolló el Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, quien participó en las tres Guerras de Independencia contra el colonialismo español y fue amigo y colaborador del Héroe Nacional cubano José Martí (1853-1895). Hoy, junto a esta historia acumulada, se alza una localidad que abre sus brazos a residentes y forasteros. Orgullosa, jaranera y vital, esta señora se rejuvenece con la risa contagiosa de sus niños y jóvenes retumbando en el aire, pero sin olvidar el pasado, con vistas a preservar todo cuanto encarne su patrimonio. Los espirituanos se prepara para en el 2014 celebrar los 500 años de existencia de esta villa Monumento Nacional.

La fotografía artística de GARAL

La fotografía artística de GARAL

Por Tito Leyva

El experimentado periodista cubano Raúl Inocente García Álvarez, le dio el tiempo suficiente para que surgiera el talento natural de “Garal”, su alter ego en la fotografía artística de gran poder de imagen y convocatoria.

Ambos son grandes amigos y preocupados humanistas, capaces de emprender cualquier jornada de tiempo completo por la paz y el progreso del amor en la tierra.

La fotografía procede del griego y significa “dibujar con la luz”. Y es lo que nos transmite “Garal” a través de su expresión gráfica, de que todos los seres humanos somos capaces de emocionarnos. Fuente y gozo, por la vida, en cualquier escenario latinoamericano y del mundo.

Lo real es lo que es y eso es la cosa, la fotografía, me confirma el maestro, que sabe porque lo dice con más de 30 exposiciones personales en Cuba y resto del mundo.

“La fotografía es un gozo, una pasión en secreto con equilibrio puro, que me hace vivir y ponerme en contacto con lo inaccesible, y seguir afrontando la vida”, es una aguda reflexión que marca una foja sensible de trabajo y que nos advierte del recurso pertinente de la ubicuidad de este género tan apasionante.

“Garal” sabe decir las cosas con la humildad de quien conoce a profundidad todo acerca de la producción fotográfica dialogando con el oficio en el terreno artístico. Sus once libros escritos son la mejor prueba fehaciente de su paso riguroso acerca de la teoría fotográfica, entre ellos “De la mano de un diablito trinitario”, publicado en 1970. “Semblanza de un héroe”, dedicado a Camilo Cienfuegos, obtuvo el segundo premio nacional de literatura por la Unión de Periodistas de Cuba. Durante su estadía en nuestro país escribió “Ecos del Che”, bajo el sello de la editorial “José Martí”.

“No hay equipo ideal para la búsqueda del ser humano, y se crece mucho como persona durante ese recorrido que sólo es posible hacerlo con humildad, curiosidad y mucha paciencia”. Pero mejor, sin nada de solemnidad, expresa oportuno éste artista cubano nacido en Sancti Spíritus, a quien le siguen pidiendo fotos en película, aunque ahora su compañero es una cámara digital

“Garal”: Con la luz en los sentidos...

¿Pero qué caracteriza su fotografía artística?, le asalto con la pregunta que detiene el vaivén de sus agitados dedos y me contesta con limpio orgullo: “Combinar la luz natural, como el elemento más importante para lograr una gráfica artística”. Pero hay algo más... “siempre he buscado el ángulo más artístico. Combinar la expresión o lo que repita, lo que le tiro con una ilusión artística, para proteger la flora, la fauna, las obras artísticas, el medio ambiente, de lo que el hombre trata de degradar”.

Susan Sontang confirma lo dicho por “Garal”: “Para alcanzar la legitimidad como arte, la fotografía ha de cultivar la idea del fotógrafo como autor y considerar el conjunto de las fotografías tomadas por un mismo fotógrafo como una obra coherente”.

“Garal” insiste que su trabajo ha consistido en “darle vida a la naturaleza a través del sol, de la luz

La vida es diáfana”, remata.

¿Estamos al final de la cultura fotográfica por los cambios tecnológicos o se esperan otros surgimientos? “Garal” no lo piensa mucho en responder: “La fotografía no va a desaparecer pese al avance tecnológico, pero habrá cambios en su modo de producción y circunstancias afines, menos artesanal y más particular, y claro, está renovarse”.

El maestro se entusiasma y me comunica que “la intuición del creador es buscarle el secreto a esa foto familiar, a ese edificio, y lograr la foto artística”. Y más... “sin imagen no hay testimonio, es parte real de la vida”, o sea el complaciente territorio de la memoria en el imaginario colectivo.

Hay quienes dicen, para provocar, que la fotografía profesional resguarda el talento de la fotografía artística y ésta la perfección de la fotografía profesional.

Lo cierto es que “Garal” defiende la artisticidad realizando fotos más laboriosas y menos mecánicas. Trabajando la fotografía como arte dentro de la experiencia humana y con lenguaje artístico.

“La fotografía no es para aparecer bonitos, es de ángulos”, señala “Garal” para provocar y debatir. Y sus palabras son respaldadas por las excelentes fotografías logradas en su residencia en Managua y que acompañan esta entrevista. Gráficas que hablan de sus secretos con la luz y que tienen el mérito y la virtud del ego en buen tono, que se manifiesta en gozo, disfrute y vida: “Buscar lo que el ojo no capta o no repara en ver”, expresa el artista.

El orgullo del maestro “Garal” lo lleva hasta la alegría al recordar la exposición “Gestos de Fidel Castro”, con más de 50 gráficas que recogen la semblanza del máximo dirigente de la Revolución Cubana en sus conversaciones con el público, o sea la gesticulación armoniosa, no grotesca, sino natural, profundamente humana en todos los primeros planos. “Ésta fue una experiencia hermosa, espontánea, pues ha sido la más natural de todas mis exposiciones. Yo estrenaba una cámara de secuencias cuando asistí a un barrio habanero donde el comandante Castro conversaba animadamente con los pobladores y empecé a tirar fotos y la cosa salió natural, fresca, no distante, como algo de la vida”.

“Garal”, me dice, “afortunadamente la fotografía es considerada una de las grandes artes, porque no puede haber arte sin sentido, sin motivación, y que no lleve por dentro un sentimiento, es integración, todo arte está integrado”, y añade: “La fotografía es certificado de presencia y Cuba tiene una plaza fuerte por su vigencia en la calidad. Hay grandes retratistas y grandes mitólogos, como la fotografía de Korda del Che en 1960.

Raúl Inocente García Álvarez tiene más de 40 años de bregar en el periodismo cubano y aún tiene más para expresarse en beneficio de la humanidad. Ha recibido un valioso premio en el concurso de las 100 fotografías del siglo XX con su gráfica “Balcón del Caribe”, asimismo la Unión Nacional de Estudiantes Cubanos lo ha distinguido con otros premios. En nuestro país deja un grato sentimiento de amistad honorable y solidaria. Buen viaje maestro.

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